lunes, 12 de septiembre de 2011

Cuando pa' Chile me voy...

Visite Santiago de Chile unas cuatro o cinco veces. La ultima, hace 2 dias atrás. Extendida sobre el fértil valle de Santiago, la ciudad está dominada por los Andes, que se asoman por el este de la ciudad. Por lo tanto, los 5,5 millones de habitantes podrían, teóricamente (si el dinero y la motivación lo permiten), darse un baño en el mar por la mañana, y esquiar por la tarde. Desafortunadamente, la mayoría de los visitantes, consideramos  Santiago como un lugar de paso donde pasar tan sólo una noche antes de aventurarse a explorar las maravillas naturales del norte y sur de Chile. Sin embargo, evitar Santiago es perderse el conocer una ciudad única, en la que sus residentes son sorprendentemente amables, dado el tamaño y las diferencias adquisitivas de su población. Los que alguna vez nos decidimos a abandonar el recinto del hotel, descubriremos iglesias del siglo XVII, mercados y callejuelas llenas de vida, todo ello, con las montañas nevadas como telón de fondo.
La ubicación de la ciudad hace que su clima sea mediterráneo: caluroso y seco en verano, y frío y húmedo en invierno. Santiago es conocido por su neblina, que se queda atrapada en el entorno natural de la ciudad, sin embargo, los cielos suelen estar bastante despejados durante la primavera y el verano.

Santiago fue fundada el 12 de febrero de 1541, por un grupo de conquistadores españoles dirigidos por Pedro de Valdivia, que escalaron los Andes desde Perú. Tras la independencia de España en 1818, Chile emergió como el país más dinámico (económicamente hablando) de las nuevas repúblicas sudamericanas. El crecimiento de la agricultura y la industria de la minería del país ayudó a mejorar el estatus de Santiago y, durante los siglos XIX y XX, la ciudad experimentó un incremento en la inmigración procedente de Europa. El boom económico de la década de los 90, generado por la riqueza mineral de Chile (especialmente el cobre), resultó desgraciadamente en la demolición de la mayoría de la herencia arquitectónica de Santiago para construir apartamentos y oficinas de lujo.

Sin embargo, la ciudad aún conserva el encanto del Viejo Mundo, especialmente alrededor de la Plaza de Armas, la plaza que creó originalmente Pedro de Valdivia. Esta plaza, fue desde tiempos coloniales “La plaza Principal”.
Imperdible: visitar el Palacio de la Moneda. El bombardeo por parte de las Fuerzas Aéreas durante el golpe militar del General Augusto Pinochet contra el gobierno socialista de Salvador Allende en 1973, es una de las imágenes más impactantes del siglo XX. Fue en este edificio colonial donde Allende se suicidó, según la leyenda local, con una pistola que le facilitó Fidel Castro.  Construido en 1805, durante los últimos días del dominio español, sirve actualmente como sede oficial del Gobierno chileno. El palacio no está abierto al público pero los visitantes pueden pasear por el patio que se encuentra en medio del edificio. Todavía se pueden ver los agujeros de bala de Allende en la fachada.

Rodeada por los edificios españoles públicos más grandiosos, como la Catedral Metropolitana y Correos Central, la plaza funciona como refugio del tráfico opresivo de Santiago.  Los artistas locales exponen sus últimas creaciones en la plaza, mientras los lugareños sacan mesas y sillas para jugar partidas de ajedrez entre unos y otros. Los domingos por la mañana se celebra allí mismo el concierto que ofrece al aire libre la banda de música de la policía de Santiago.  




La Casa Colorada es una mansión colonial del siglo XVIII, cerca de la Plaza de Armas, es toda una atracción en sí misma, como lo son también su elegante fachada y sus muros de color rosado. Además, acoge al Museo de Santiago, que recoge la historia de la ciudad, desde los tiempos precolombinos hasta la fundación de Chile como una república independiente.
Quien haya leido alguna vez sus poemoas, no puede dejar de visitar el Museo Casa La Chascona. La residencia de Santiago del poeta Pablo Neruda, ganador del Premio Nobel de Literatura, se encuentra en el animado barrio de Bellavista. La Chascona consiste de pequeñas construcciones y se ha restaurado con gran detalle desde que fuera destrozada por los seguidores del General Pinochet. Actualmente alberga una colección de las posesiones de Neruda. Los visitantes siguen un tour guiado (en español o inglés) por toda la casa, en el que se les ilustra sobre la historia escondida tras los objetos pertenecientes al autor.

El Mercado Central es una estructura de hierro forjado (traída en barco pieza por pieza desde Inglaterra en el siglo XIX) es la que acoge ahora el Mercado Central de Santiago, al sur del Río Mapocho. Aunque este impresionante edificio acoge todavía el mercado de pescado, se ha convertido también en una auténtica trampa para los turistas, lleno de restaurantes "rústicos" a precios desorbitados. Sin embargo, aún retiene su ambiente de antaño y es un buen lugar para comprar una empanada y alguna que otra botella de vino barata.

 
Pero en esta ultima visita, hice mi mejor y mas curioso descubrimiento… Estas callecitas del Barrio Europeo, pero quedaron atrapadas en la enormidad del centro de Santiago. Una se llama Paris y la otra Londres, y bien ganados tienen sus nombres.



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